La empresa registradora de dominios franceses Gandi publicó una encuesta en la que se les preguntaba a los usuarios de Internet si la liberalización de los dominios cambiaría la forma de utilizar Internet, y de qué forma. Las opiniones generadas por la encuesta fueron mayormente pesimistas, mencionando la posibilidad de que la red se vea plagada de dominios inútiles, aumentando de forma considerable la complejidad de la navegación por Internet, e incluso entregando la sensación de que la red quede fuera de control.
Al mismo tiempo, semejante nivel de flexibilidad abre interrogantes relacionados con lo ético y lo moral. Dominios como .sexo o .porno serán algo inevitable pero, es seguro que habrá casos como .muerte o .dios, dos dominios que podrían causar un revuelo en la comunidad de Internet. Tampoco debemos olvidar las implicaciones comerciales que habrá con el registro de nuevos dominios. A pesar de la enorme cantidad de posibilidades, es posible que las disputas sobre los registros de los dominios sean más frecuentes, haciendo que el ICANN deba aplicar sus regulaciones para que dichos conflictos no tomen más vuelo del necesario.
